El Santo Padre y los Jóvenes

Martes, 04 Diciembre 2012 17:05

El Santo Padre ya tiene Twiter

¡El Papa ya tiene Twiter!! Ayer se presentaba oficialmente en el Vaticano la cuenta que el Santo Padre tendrá en la red social Twiter: @pontifez_es. De esta forma la Iglesia da un paso más en su empeño por acercarse al hombre moderno y a las nuevas formas que tiene para comunicarse. La red social Twuiter tiene unos 500 millones potenciales de usuarios lo que hace que sea una de las mejores plataformas para anunciar a Cristo en nuestro contexto social actual. ¡Enhorabuena Santo Padre!! Le seguiremos.

A tres semanas del inicio de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), Ignacio Vicens, arquitecto y diseñador de los
escenarios de Cibeles y del Aeródromo de Cuatro Vientos, ha presentado unas simulaciones de dichas creaciones. "Los escenarios de la Jornada Mundial serán jóvenes, alegres y modernos; y perseguirán un objetivo clave: subrayar la presencia del Papa entre el más de un millón de jóvenes que se esperan en Madrid", dice Vicens, socio del estudio Vicens + Ramos.


"Será una arquitectura efímera. Es decir, que se monten y desmoten rápidamente, a la par que económica, basada en sistemas modulares", ha recalcado Vicens. Las superficies de ambos serán blancas, que ofrecen la posibilidad de hacer proyecciones y juegos de luces. "En el caso de Cibeles hemos intentado respetar el marco de la plaza del Cibeles, con el Palacio de Correos de fondo; y en el caso del Aeródromo de Cuatro Vientos hemos creado un espacio singular: una especie de superficie de 200 metros con una gran montaña donde se situará el Santo Padre bajo la sombra de un árbol
metálico; y con otros relieves donde se situarán los jóvenes o el Coro y la Orquesta de la Jornada Mundial", ha explicado Vicens.


Vicens también ha diseñado los 200 confesionarios que se situarán en el Parque del Retiro, que tienen el diseño de las velas de un barco. Allí los jóvenes podrán acudir a recibir el sacramento de la confesión en más de 30 idiomas. El propio Santo Padre acudirá a administrar la confesión a algunos jóvenes.
Puedes ver los escenarios pincha aquí: http://www.madrid11.com/oficinad/downloads/files/ruedas_de_prensa/26_07_11/Escenarios_JMJ.ppt 

Viernes, 04 Marzo 2011 07:27

Mensaje del Papa para la Cuaresma

Queridos hermanos y hermanas:
La Cuaresma, que nos lleva a la celebración de la Santa Pascua, es para la Iglesia un tiempo muy valioso e importante, con vistas al cual me alegra dirigiros unas palabras específicas para que lo vivamos con el debido compromiso. La comunidad eclesial, asidua en la oración y en la caridad operosa, mientras mira hacia el encuentro definitivo con su Esposo en la Pascua eterna, intensifica su camino de purificación en el espíritu, para obtener con más abundancia del misterio de la redención la vida nueva en Cristo Señor (cf Prefacio I de Cuaresma).
1.- Esta misma vida ya se nos transmitió el día del Bautismo, cuando “al participar de la muerte y resurrección de Cristo”, comenzó para nosotros “la aventura gozosa y entusiasmante del discípulo” (Homilía en la fiesta del Bautismo del Señor, 10 de enero de 2010). San Pablo, en sus Cartas, insiste repetidamente en la comunión singular con el Hijo de Dios que se realiza en este lavacro. El hecho de que en la mayoría de los casos el Bautismo se reciba en la infancia pone de relieve que se trata de un don de Dios: nadie merece la vida eterna con sus fuerzas. La misericordia de Dios, que borra el pecado y permite vivir en la propia existencia “los mismos sentimientos de Cristo Jesús” (Flp 2, 5) se comunica al hombre gratuitamente.
El apóstol de los gentiles, en la Carta a los Filipenses, expresa el sentido de la transformación que tiene lugar al participar en la muerte y resurrección de Cristo, indicando su meta: que yo pueda conocerle a Él, el poder de su resurrección y la comunión en sus padecimientos hasta hacerme semejante a él en su muerte tratando de llegar a la resurrección de entre los muertos (cf Flp 3, 10-11). El Bautismo, por tanto, no es un rito del pasado sino el encuentro con Cristo que conforma toda la existencia del bautizado, le da la vida divina y lo llama a una conversión sincera, iniciada y sostenida por la gracia, que lleve a alcanzar la talla adulta de Cristo.

Domingo, 05 Septiembre 2010 11:04

Mensaje del Papa para la JMJ2011

bxviQueridos amigos:

Pienso con frecuencia en la Jornada Mundial de la Juventud de Sydney, en el 2008. Allí vivimos una gran fiesta de la fe, en la que el Espíritu de Dios actuó con fuerza, creando una intensa comunión entre los participantes, venidos de todas las partes del mundo. Aquel encuentro, como los precedentes, ha dado frutos abundantes en la vida de muchos jóvenes y de toda la Iglesia. Nuestra mirada se dirige ahora a la próxima Jornada Mundial de la Juventud, que tendrá lugar en Madrid, en el mes de agosto de 2011. Ya en 1989, algunos meses antes de la histórica caída del Muro de Berlín, la peregrinación de los jóvenes hizo un alto en España, en Santiago de Compostela.

Ahora, en un momento en que Europa tiene que volver a encontrar sus raíces cristianas, hemos fijado nuestro encuentro en Madrid, con el lema: «Arraigados y edificados en Cristo, firmes en la fe» (cf. Col 2, 7). Os invito a este evento tan importante para la Iglesia en Europa y para la Iglesia universal. Además, quisiera que todos los jóvenes, tanto los que comparten nuestra fe, como los que vacilan, dudan o no creen, puedan vivir esta experiencia, que puede ser decisiva para la vida: la experiencia del Señor Jesús resucitado y vivo, y de su amor por cada uno de nosotros.

En los últimos días, la actividad en el perfil de la Jornada Mundial de la Juventud, en Facebook, ha bullido de actividad. La propuesta era sencilla: enviar una foto personal para hacer una composición con una imagen del Papa. El lema: “Da la cara por el Papa”. Los jóvenes no tardaron en responder enviando sus imágenes en regalo a Benedicto XVI por su cumpleaños.

“Es como ver a toda la Iglesia con una sola vista”, “Me encanta dar la cara por el Papa”, comentaron Robin e Ignacio. El día del cumpleaños del Papa se ha publicado en la página web de la JMJ una imagen del Papa compuesta por 1.200 fotos que enviaron los jóvenes en menos de 48 horas.

La respuesta por parte de los usuarios no se hizo esperar y el correo de contacto para recibir las imágenes comenzó a acumular los envíos de los jóvenes, en todos los idiomas. Ursa, Warren y Noniek recibieron en su correo un mail de respuesta tras enviar su imagen. Una sola palabra: “¡Gracias!”. A pesar de la disparidad de sus idiomas --esloveno, inglés e indonesio- entendieron esta palabra en español. Su imagen ya está en la composición que se ha hecho en homenaje al Papa.

Este es un gesto más de los jóvenes para arropar al Papa en un día tan especial, en el que cumplió 83 años, informó el Departamento de Comunicación de la JMJ.

Por otra parte, hace unas semanas un taller de Oviedo, España, recibía un encargo muy especial. Se trataba de bordar en unas gorras rojas un logo, el de la JMJ de Madrid. Las primeras personas que se la calaron fueron los 50 jóvenes que representaron a la JMJ de Madrid en la celebración del XXV aniversario el pasado 25 de marzo.

Algo menos de una semana después, el miércoles santo, la recibió el Santo Padre. La gorra viajó de Madrid a Roma en la maleta de Paula Rodríguez, la persona que se la entregó. Su misión no era sencilla, tenía que conseguir entregar en mano la gorra conmemorativa nada menos que al Papa.

Paula trabaja para la JMJ en el área de Patrocinios. Su labor consiste en conseguir que empresas y particulares financien los costes de la JMJ de Madrid. Está acostumbrada a que se le encomienden trabajos difíciles, pero ¿conseguir entregar la gorra al Papa?

El Domingo de Ramos Paula consiguió colocarse en primera fila, nada fácil para una celebración a la que acudió gente de los cinco continentes. Ni qué decir tiene que la plaza de San Pedro estaba abarrotada, era una más entre miles de personas. Tras varias horas de espera el Papa se aproximó a la zona en la que se encontraba Paula. Ante la solemnidad del acto que preside el Papa, Paula decidió que sería mejor dejar la entrega de la gorra para más adelante.

La ocasión se presentaría unos días después. El miércoles santo, Benedicto XVI celebró la audiencia general con los peregrinos, de nuevo en la plaza. Paula volvió a conseguir situarse en primera fila. Y esta vez sí lo consiguió. Abordó al Papa a su paso y le entregó la gorra mientras le explicaba que es una gorra conmemorativa de la próxima JMJ. “Él ha cogido la gorra, se la ha puesto y me ha mirado a los ojos como diciendo ‘¿me queda bien?’”, recordaba Paula emocionada.

Tras cumplir con su misión Paula rememoraba agradecida lo que acababa de pasarle: “Ha sido muy cariñoso, ha sido verdaderamente un padre, emocionado también conmigo”.

Para ver la imagen regalo al Papa: http://www.jmj2011madrid.com.

n el 25º aniversario de la institución de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ), Benedicto XVI renovó la llamada, a dar testimonio de Cristo, que los jóvenes recibieron de Juan Pablo II el domingo de Ramos de 1985.

Lo hizo este domingo dirigiéndose a los jóvenes al introducir la oración mariana del Ángelus, al final de la solemne celebración litúrgica del Domingo de Ramos y de la Pasión del Señor, que presidió en la Plaza de san Pedro.

“Hace 25 años, mi amado Predecesor invitó a los jóvenes a profesar su fe en Cristo que 'ha tomado sobre sí mismo la causa del hombre'”, recordó, citando la homilía que Juan Pablo II pronunció el 31 de marzo de 1985.

“Hoy yo renuevo esta llamada a la nueva generación, a dar testimonio con la fuerza suave y luminosa de la verdad, para que a los hombres y mujeres del tercer milenio no les falte el modelo más auténtico: Jesucristo”, afirmó.

Y añadió: “Encargo este mandato en particular a los 300 delegados del Foro Internacional de Jóvenes”, celebrado en Rocca di Papa del miércoles al domingo.

En referencia a las JMJ, Benedicto XVI destacó que desde el 1985, que las Naciones Unidas habían declarado “Año de la Juventud”, el Domingo de Ramos “ha adquirido esta característica”.

Característica, continuó, “que cada dos o tres años se manifiesta también en los grandes encuentros mundiales, trazando una especie de peregrinación juvenil a través de todo el planeta en el seguimiento de Jesús”.

“Queridos amigos -prosiguió-, no temáis cuando seguir a Cristo comporte incomprensiones y ofensas”.

Y exhortó: “Servidlo en las personas más frágiles y desfavorecidas, en particular en vuestros coetáneos en dificultades”.

Con este propósito, Benedicto XVI aseguró también “una especial oración por la Jornada mundial de los portadores de autismo, promovida por la ONU, que se celebrará el próximo 2 de abril”.

Las decenas de miles de jóvenes que tanto este domingo como el jueves precedente han celebrado con Benedicto XVI los 25 años de las Jornadas Mundiales de la Juventud, demuestran que este pontífice continúa una relación que creó Juan Pablo II.
A esta conclusión llega el padre Federico Lombardi S.I., director de la Oficina de Información de la Santa Sede, en el editorial del último número de "Octava Dies", semanario del Centro Televisivo Vaticano, del que también es director.
"La gran intuición de Juan Pablo II permitió que la vasta actividad educativa y pastoral de la Iglesia con los jóvenes encontrara - en este mundo globalizado - momentos catalizadores, capaces de alimentar la alegría de los jóvenes de festejar juntos su fe en Cristo y relanzar su compromiso y su esperanza", explica el portavoz.

"Los jóvenes están en el corazón de la Iglesia, son importantes para ella, son su futuro, renuevan su juventud", subraya. "A ellos es a quienes se anuncia con frescura siempre nueva que Cristo es el sentido de la vida y de la historia. Innumerables educadores y santos han dedicado sus vidas al servicio de los jóvenes, que han conservado para ellos una gratitud inmensa".

"Esta historia es actual y continúa. ¿Qué otros grandes encuentros de jóvenes hablan al mundo de esperanza como las Jornadas Mundiales de la Juventud y las innumerables realidades locales de las cuales ellas provienen y que expresan?", se pregunta.
"Episodios dramáticos y escándalos de abusos --aunque raros y circunscritos-- deben ser claramente combatidos y prevenidos, precisamente para que esta maravillosa corriente continúe dando sus límpidos frutos para los jóvenes de todo el mundo. Con el Papa, el camino sigue mirando con entusiasmo hacia delante", concluye.

Ofrecemos a continuación la transcripción del diálogo mantenido ayer entre el Papa Benedicto XVI y los jóvenes de Roma, congregados en la Plaza de San Pedro para la conmemoración del vigésimo quinto aniversario de la primera Jornada Mundial de la Juventud.

- Padre Santo el joven del Evangelio preguntó a Jesús: maestro bueno, ¿qué debo hacer para tener la vida eterna? Yo no sé siquiera qué es la vida eterna. No consigo imaginármela, pero sé una cosa: no quiero tirar mi vida, quiero vivirla hasta el fondo, y no estar sola. Tengo miedo de que esto no suceda, tengo miedo de pensar sólo en mí misma, de equivocarme en todo y de encontrarme sin una meta que alcanzar, viviendo al día. ¿Es posible hacer de mi vida algo hermoso y grande?

Queridos jóvenes,
antes de responder a la pregunta quisiera decir gracias de corazón por toda vuestra presencia, por este maravilloso testimonio de fe, de querer vivir en comunión con Jesús, por vuestro entusiasmo en el seguir a Jesús y vivir bien. ¡Gracias!

Y ahora la pregunta. Usted nos ha dicho que no sabe qué es la vida eterna y que no sabe imaginársela. Ninguno de nosotros es capaz de imaginar la vida eterna, porque está fuera de nuestra experiencia. Con todo, podemos comenzar a comprender qué es la vida eterna, y creo que usted, con su pregunta, nos ha dado una descripción de lo esencial de la vida eterna, es decir, de la verdadera vida: no tirar la vida, vivirla en profundidad, no vivir para sí mismos, no vivir al día, sino vivir realmente la vida en su riqueza y en su totalidad. ¿Y cómo hacer? Esta es la gran cuestión, con la que el rico del Evangelio vino al Señor (cfr Mc 10,17). A primera vista, la respuesta del Señor parece muy seca. En resumen, dice: observa los mandamientos (cfr Mc 10,19). Pero detrás, si reflexionamos bien, si escuchamos bien al Señor, en la totalidad del Evangelio, encontramos la gran sabiduría de la Palabra de Dios, de Jesús. Los mandamientos, según otra Palabra de Jesús, se resumen en este único: amar a Dios con todo el corazón, con toda la razón, con toda la existencia y amar al prójimo como a sí mismo. Amar a Dios, supone conocer a Dios, reconocer a Dios. Y este es el primer paso que debemos hacer: intentar conocer a Dios. Y así sabemos que nuestra vida no existe por casualidad, no es casualidad. Mi vida es querida por Dios desde la eternidad. Yo soy amado, soy necesario. Dios tiene un proyecto conmigo en la totalidad de la historia; tiene un proyecto precisamente para mi. Mi vida es importante y también necesaria. El amor eterno me ha creado en profundidad y me espera. Por tanto, este es el primer punto: conocer, intentar conocer a Dios y comprender así que la vida es un don, que es bueno vivir. Después lo esencial es el amor. Amar a este Dios que me ha creado, que ha creado este mundo, que gobierna entre todas las dificultades del hombre y de la historia, y que me acompaña. Y amar al prójimo.

Los diez mandamientos a los que Jesús apunta en su respuesta, son sólo una explicitación del mandamiento del amor. Son, por así decirlo, reglas del amor, indican el camino del amor con estos puntos esenciales: la familia, como fundamento de la sociedad; la vida, que hay que respetar como don de Dios; el orden de la sexualidad, de la relación entre hombre y mujer; el orden social, y finalmente, la verdad. Estos elementos esenciales explicitan el camino del amor, explicitan cómo amar realmente y cómo encontrar el camino recto. Por tanto, hay una voluntad fundamental de Dios para todos nosotros, que es idéntica para todos nosotros. Pero su aplicación es diversa en cada vida, porque Dios tiene un proyecto preciso con cada hombre. San Francisco de Sales dijo una vez: la perfección, es decir, ser bueno, vivir la fe y el amor, es sustancialmente una, pero con formas muy distintas. Muy diversa es la santidad de un cartujo y de un político, de un científico o de campesino, etc. Y así, para cada hombre, Dios tiene su proyecto y yo tengo que encontrar, en mis circunstancias, mi manera de vivir esta única y común voluntad de Dios, cuyas grandes reglas están indicadas en esta explicitación del amor. Y buscar también por tanto realizar lo que es la esencia del amor, es decir, no tomar mi vida para mí, sino dar la vida; no “tener” la vida, sino hacer de la vida un don, no buscarme a mí mismo sino darme a los demás. Esto es lo esencial, e implica renuncias, es decir, salir de mí mismo y no buscarme a mí mismo. Y precisamente no buscándome a mí mismo, sino dándome para las cosas grandes y verdaderas, encuentro la verdadera vida. Así cada uno encontrará, en su vida, las distintas posibilidades: comprometerse en el voluntariado, en una comunidad de oración, en un movimiento, en la acción de su parroquia, en su propia profesión. Encontrar mi vocación y vivirla en cada lugar es importante y fundamental, sea uno un gran científico o un campesino. Todo es importante a los ojos de Dios: es hermoso si se vive hasta el fondo con ese amor que realmente redime al mundo.

Para terminar quisiera contar una pequeña historia de santa Giuseppina Bakhita, esta pequeña santa africana que en Italia encontró a Dios y a Cristo, y que me produce siempre una gran impresión. Era monja en un convento italiano; un día, el obispo del lugar visitó ese monasterio, vio a esta pequeña monja negra, de la que al parecer no sabía nada, y dijo: “Hermana, ¿que hace usted aquí?” Y Bakhita respondió: “Lo mismo que hace usted, excelencia”. El obispo, visiblemente irritado, dijo: "¿Pero cómo, hermana, hace lo mismo que yo?”. “Sí, – dice la monja – ambos queremos hacer la voluntad de Dios, ¿no es cierto?”. Al final este es el punto esencial: conocer, con ayuda de la Iglesia, de la Palabra de Dios y de los amigos, la voluntad de Dios, sea en sus grandes líneas, comunes para todos, sea en la concreción de mi vida personal. Así la vida quizás no llegue a ser demasiado fácil, pero sí hermosa y feliz. Oremos al Señor para que nos ayude siempre a encontrar su voluntad y a seguirla con alegría.

- El Evangelio nos ha dicho que Jesús miró a aquel joven y le amó. Padre Santo, ¿qué quiere decir ser mirados con amor por Jesús; cómo podemos tener hoy también nosotros esta experiencia? ¿Es de verdad posible vivir esta experiencia también en esta vida de hoy?

Naturalmente diré que sí, porque el Señor está siempre presente y nos mira a cada uno de nosotros con amor. Sólo que nosotros tenemos que hallar esta mirada y encontrarnos con él. ¿Cómo hacer? Diría que el primer punto para encontrarnos con Jesús, para tener experiencia de su amor, es conocerlo. Conocer a Jesús implica varios caminos. Una primera condición es conocer la figura de Jesús como aparece en los Evangelios, que nos dan un retrato muy rico de la figura de Jesús, en las grandes parábolas, pensemos en el hijo pródigo, en el samaritano, en Lázaro, etc. En todas las parábolas, en todas sus palabras, en el sermón de la montaña, encontramos realmente el rostro de Jesús, el rostro de Dios hasta en la cruz, donde, por amor a nosotros, se da totalmente hasta la muerte y puede, al final, decir En tus manos Padre entrego mi vida, mi alma (cfr Lc 23,46).

Por tanto: conocer, meditar a Jesús junto con los amigos, con la Iglesia y conocer a Jesús no sólo de una forma académica, teórica, sino con el corazón, es decir, hablar con Jesús en la oración. A una persona no se la puede conocer de la misma forma como puedo estudiar matemáticas. Para las matemáticas es necesaria y suficiente la razón, pero para conocer a una persona, es más, la gran persona de Jesús, Dios y hombre, es necesaria también la razón, pero al mismo tiempo, también el corazón. Sólo con la apertura del corazón a él, sólo con el conocimiento del conjunto de cuanto ha dicho y cuanto ha hecho, con nuestro amor, con nuestro ir hacia él, podemos poco a poco conocerle cada vez más y así tener la experiencia de ser amados. Por tanto: escuchar la Palabra de Jesús, escucharla en la comunión de la Iglesia, en su gran experiencia y responder con nuestra oración, con nuestro coloquio personal con Jesús, en el que le decimos lo que no podemos entender, nuestras necesidades, nuestras preguntas. En un verdadero coloquio, podemos encontrar cada vez más este camino del conocimiento, que se convierte en amor. Naturalmente, no sólo pensar, no sólo rezar, sino hacer también una parte del camino hacia Jesús: hacer cosas buenas, comprometerse por el prójimo. Hay diversos caminos; cada uno conoce sus propias posibilidades, en la parroquia y en la comunidad en la que vive, para comprometerse también con Cristo y por los demás, por la vitalidad de la Iglesia, para que la fe sea verdaderamente formadora de nuestro ambiente, y así de nuestra época. Por tanto, diría estos elementos: escuchar, responder, entrar en la comunidad creyente, comunión con Cristo en los sacramentos, donde se da a nosotros, tanto en la Eucaristía como en la confesión, etc., y finalmente hacer, realizar las palabras de la fe para que se conviertan en fuerza de mi vida y aparezca verdaderamente a mí la mirada de Jesús y su amor que me ayuda, me transforma.

- Jesús invitó al joven rico a dejar todo y a seguirle, pero él se fue triste. También a mí como a él me cuesta seguirle, porque tengo miedo de dejar mis cosas y quizás la Iglesia me pida renuncias difíciles. Padre Santo ¿cómo puedo encontrar la fuerza para las decisiones valientes, y quien puede ayudarme?

Bien, comencemos con esta palabra dura para nosotros: renuncias. Las renuncias son posibles y, al final, se convierten también en hermosas si tienen un porqué y si este porqué justifica después también la dificultad de la renuncia. San Pablo usó, en este contexto, la imagen de las olimpiadas y de los atletas empeñados en las olimpiadas (cfr 1Cor 9,24-25). Dice: Ellos, para llegar finalmente a la medalla – en aquel tiempo a la corona – deben vivir una disciplina muy dura, deben renunciar a muchas cosas, deben ejercitarse en el deporte que practican y hacen grandes sacrificios y renuncias porque tienen una motivación, vale la pena. Aunque al final, quizás, no estén entre los vencedores, con todo es una cosa hermosa haberse disciplinado a sí mismos y haber sido capaces de hacer estas cosas con una cierta perfección. La misma cosa que vale, con esta imagen de san Pablo, para las olimpiadas, para todo deporte, vale también para todas las demás cosas de la vida. Una vida profesional buena no se puede alcanzar sin renuncias, sin una preparación adecuada, que exige siempre una disciplina, exige que se deba renunciar a algo, etc., también en el arte y en todos los elementos de la vida. Todos nosotros comprendemos que para alcanzar un objetivo, sea profesional, deportivo, artístico, cultural, debemos renunciar, aprender para ir adelante. Precisamente también el arte de vivir, de ser uno mismo, el arte de ser hombre exige renuncias, y las renuncias verdaderas, que nos ayudan a encontrar el camino de la vida, el arte de la vida, se nos indican en la palabra de Dios y nos ayudan a no caer – digamos – en el abismo de la droga, del alcohol, en la esclavitud de la sexualidad, en la esclavitud del dinero, de la pereza. Todas estas cosas, en un primer momento, aparecen como actos de libertad. En realidad no son actos de libertad, sino el comienzo de una esclavitud que se convierte cada vez en más insuperable. Conseguir renunciar a la tentación del momento, ir hacia el bien crea la verdadera libertad y hace preciosa la vida. En este sentido, me parece, debemos ver que sin un “no” a ciertas cosas no crece el gran “sí” a la verdadera vida, como la vemos en la figura de los santos. Pensemos en san Francisco, pensemos en los santos de nuestro tiempo, en Madre Teresa, don Gnocchi y tantos otros, que han renunciado y que han vencido y que hoy son no sólo libres ellos mismos, sino también una riqueza para el mundo y nos muestran cómo se puede vivir. Así a la pregunta “quién me ayuda”, diría que ayudan las grandes figuras de la historia de la Iglesia, nos ayuda la Palabra de Dios, nos ayuda la comunidad parroquial, el movimiento, el voluntariado, etc. Y nos ayudan las amistades de hombres que “van adelante”, que ya han hecho progresos en el camino de la vida y que pueden convencerme de que caminar así es el camino justo. Oremos al Señor para que nos de siempre amigos, comunidades que nos ayudan a ver el camino del bien y a encontrar así la vida bella y gozosa.

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